domingo, 17 de mayo de 2020

Proteger los manglares puede ahorrarnos millones de dólares al año en inundaciones

Por Michael Beck y Pelayo MenéndezUniversity of California, Santa Cruz




Michael Beck, CC BY-ND

El impacto de eventos climáticos extremos, como los huracanes y las tormentas tropicales, cuestan a la economía estadounidense más de 50 000 millones de euros al año. En la mayoría de los casos, también provocan a su paso cuantiosos daños en toda la zona del Caribe. Esto es solo una pequeña muestra del poder destructivo de los vientos e inundaciones inducidos por este tipo de tormentas. Sin embargo, existen mecanismos de defensa naturales (por ejemplo, arrecifes de coral y manglares) que tienen la capacidad de mitigar los efectos y reducir el riesgo.

En esta capacidad de protección de los ecosistemas se centra un nuevo estudio publicado la semana pasada, y liderado por investigadores de la Universidad de Cantabria y la Universidad de Santa Cruz (California). En el, se evalúa globalmente el riesgo de inundación a lo largo de 700 000 km de costa y 59 países, y el servicio de protección que proporcionan los manglares para reducir los perdidas económicas y la afección a la población que vive en la costa.

Flood damages in mangrove areas. Copyright World Bank and PuntoAparte. Forces of Nature


Manglares en Loxahatchee, Florida. NOAA
En zonas protegidas por manglares, el riesgo de inundación esperado cada año supera los 730 000 millones de dólares en pérdidas asociadas a daños directos a bienes inmuebles. Esta cifra se incrementaría en 65 000 millones de dolares mas en caso de no contar con este ecosistema como primera linea de defensa costera. Sin embargo, estos valores solo hacen referencia a daños directos. Si también tenemos en cuenta el impacto indirecto sobre el trabajo, la vida y otras actividades económicas, las cifras pueden llegar a puede ser de multiplicarse por 2 o por 3.

Pero los manglares no solo ofrecen protección sobre los bienes materiales, sino que también reducen el numero de personas expuestas a la inundación costera en 15 millones al año en todo el mundo.




Este modelo a escala muestra cómo los manglares protegen la línea de costa de las olas.

Daños en las costas

En 2019 se registraron más de 90 tormentas con nombre propio y se y se contabilizaron un total de 62 días completos de ciclones tropicales de categoría 3 o superiores. Uno de los eventos mas destructivos fue el huracán Dorian , que devastó el norte de Bahamas con vientos de 300 km/h e inundaciones en 17 países y 15 estados de EE. UU.

Sin embargo, Dorian no fue el huracán más intenso del 2019. El tifón Halong, en el Pacífico Oeste, alcanzo una magnitud superior a Dorian, pero, afortunadamente, perdió intensidad al llegar a costa y las consecuencias no fueron tan severas.  Dorian o Halong son, hoy en día, un ejemplo de tormentas excepcionales, pero que serán mucho mas probables y recurrentes en el futuro, según apuntan los expertos en cambio climático.

Sería lógico pensar que todos los países conocen estos riesgos y aplican medidas para proteger a la población costera y evitar daños en infraestructuras construidas en zonas potencialmente inundables, como puertos, aeropuertos, carreteras, plantas de tratamiento de aguas residuales y centrales eléctricas. Sin embargo, esto no sucede de igual forma en todo el mundo. La mayor parte de los gobiernos y entidades privadas que llevan a cabo análisis de riesgo de inundación costera, lo hacen en países desarrollados, con capacidad económica suficiente para hacerse cargo de los costes o donde los ciudadanos pueden pagarse un seguro. Esto deja en desventaja a numerosos países en desarrollo, ubicados en zonas tropicales y subtropicales, mucho más vulnerables a estos eventos y sin capacidad para hacer frente a sus consecuencias.


Registros de tormentas tropicales desde 1842. NOAA



Defendiendo las costas

Nuestro estudio fue diseñado para cuantificar los riesgos de inundación en todo mundo, identificar las zonas mas vulnerables y proponer soluciones para reducirlos. Para evaluar los daños sobre las infraestructuras y la afección a la población, hemos desarrollado una metodología de análisis de riesgo de inundación de cinco pasos, en los que se combinan modelos hidrodinámicos, modelos de vegetación y datos socio-económicos.

Dicha metodología se ha aplicado a zonas protegidas por manglar, con el objetivo de evaluar el servicio de protección frente a inundación de estos ecosistemas. Los manglares son arboles que crecen sumergidos en aguas saladas en la costa, y constituyen una primera linea de defensa frente a la inundacion costera. Pero además, por su capacidad para crecer rápidamente, son capaces de adaptarse a condiciones cambiantes, como la subida del nivel del mar, y también contribuyen a retener sedimento y estabilizar el fondo. De media, el terreno que los rodea crece verticalmente entre 1 y 10 mm al año.

En este análisis global, se ha mapeado el beneficio aportado por los manglares cada 20 km de costa en todo el mundo, y se han identificado 100 zonas, donde los manglares evitan pérdidas de más de 100 millones de dólares cada año. Esta visualización a escala global permite establecer zonas prioritarias de actuación donde la conservación y la restauración resultan rentables para la población, las propiedades y los gobiernos.

Según nuestras estimaciones, Estados Unidos, China y Taiwán reciben los mayores beneficios económicos –protección de bienes inmuebles– de estos ecosistemas, mientras que Vietnam, India y Bangladesh reciben los mayores beneficios sociales –protección de las personas–.

En algunas unidades de 20 km de costa, los manglares proporcionan beneficios de hasta 500 millones de dólares por reducción de gastos por inundación. Michael BeckCC BY-ND

Los manglares como una infraestructura verde

El desarrollo costero y a la acuicultura son los principales responsables de un retroceso global de [más del 20 % de la superficie de manglar] entre 1980 y principios de los años 2000. Aunque más lentamente, las pérdidas continúan de la mano de la expansión urbana, la contaminación y la agricultura.

En vista del evidente servicio de protección costera que ofrecen los manglares (65 000 millones de dolares y 15 millones de personas cada año), deberían concebirse como una infraestructura nacional y ser financiados con fondos económicos destinados a la mitigación y recuperación frente a desastres naturales. Su restauración puede ser subvencionada del mismo modo que a día de hoy se cubren los gastos en la construcción de estructuras como muros y diques.

Hay otros estudios que también demuestran la capacidad de defensa de los ecosistemas. Por ejemplo, los realizados por Risk Management Solutions, una firma aseguradora de análisis de riesgos, que evalúan la protección frente a tormentas de la vegetación de marisma y los manglares.

Estos beneficios podrían utilizarse para desarrollar alternativas innovadoras de seguros para sistemas naturales, como las que ya se han puesto en marcha en los arrecifes de coral de México y a lo largo del Caribe. Conservar los manglares junto con otros ecosistemas como los arrecifes de coral puede multiplicar la protección frente a inundaciones.

Otras entidades, entre las que destaca el Banco Mundial, colaboran con países como Filipinas y Jamaica para estudiar cómo incluir los beneficios de los manglares en las cuentas estatales y en las propuestas para el Fondo Verde del Clima de la ONU, creado en el 2020 para ayudar a los países en desarrollo a mitigar las emisiones de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático.

Nuestro trabajo, en concreto, ha contado con el apoyo del Banco Mundial y la Iniciativa Climática Internacional de Alemania con el objetivo de aportar soluciones en aquellas zonas con mayor riesgo de inundación.

El gasto de gobiernos y aseguradoras para la gestión de desastres naturales está creciendo exponencialmente en todo el mundo. Por eso, creemos que nuestra investigación, que ha contado con el apoyo del Banco Mundial y la Iniciativa Climática Internacional de Alemania ofrece nuevas oportunidades para costear la conservación y restauración de los manglares utilizando alternativas de adaptación al cambio climático, reducción del riesgo de los desastres naturales y fondos de aseguradoras.

Ante todo, preservar y conservar los bosques de manglar es una estrategia extremadamente rentable económicamente para proteger las costas de los daños ocasionados por las tormentas tropicales.The Conversation

Michael Beck, Research professor, University of California, Santa Cruz y Pelayo Menéndez, Postdoctoral Fellow in Marine Science, University of California, Santa Cruz

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

viernes, 1 de mayo de 2020

¿Existe un enlace entre cambios de la población de vida silvestre y el riesgo de contagio de virus?


Rhesus macaques at Kathmandu,
Rhesus macaques at Kathmandu, Nepal temple.
(Christine Kreuder Johnson/UC Davis)
Es conocido como el ser humano ha cambiado el medio ambiente, desde la extensa deforestación de bosques tropicales, expansión de ciudades, fragmentación y degradación de hábitats,  explotación de vida silvestre, contaminación de aguas, alteración del clima global, etc.  También sabemos que ciertas enfermedades infecciosas detectadas en poblaciones humanas son originadas por virus provenientes de animales silvestres.  No es difícil, entonces, a raíz de la expansión de infecciones del COVID-19 por todo el mundo, preguntarse si ésta u otras enfermedades infecciosas están de alguna forma relacionadas a los cambios ambientales que está experimentando nuestro planeta.

En un estudio recientemente publicado en los Proceedings of the Royal Society B, se ha observado que la cantidad de virus zoonóticos detectados en especies de mamíferos aumenta con la abundancia global de especies, lo que sugiere que el riesgo de transmisión del virus ha sido mayor en las especies animales que han aumentado en abundancia e incluso han expandido su rango al adaptarse a paisajes dominados por humanos.

La autora principal de la investigación, Christine Kreuder Johnson es directora de proyectos de USAID PREDICT y directora del EpiCenter for Disease Dynamics en el One Health Institute, un programa de la Escuela de Medicina Veterinaria UC Davis.  La investigadora dijo: “La propagación de virus de animales es un resultado directo de nuestras acciones que involucran la vida silvestre y su hábitat. La consecuencia es que están compartiendo sus virus con nosotros.  Estas acciones amenazan simultáneamente la supervivencia de las especies y aumentan el riesgo de contagio a los humanos. En una desafortunada convergencia de muchos factores, esto provoca el tipo de desastre en el que estamos ahora".

En el estudio, los científicos reunieron un gran conjunto de datos de los 142 virus conocidos que se extienden de los animales a los humanos y las especies que han sido implicadas como posibles huéspedes. Utilizando la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, examinaron los patrones de abundancia de las especies, los riesgos de extinción y las causas subyacentes de la disminución de las especies.

bat hanging
Image by Signe Allerslev from Pixabay
En el estudio se encontraron tendencias claras en el riesgo de contagio que destacan cómo las personas han interactuado con los animales a lo largo de la historia.  Además se observó que la cantidad de virus zoonóticos detectados en especies de mamíferos aumenta positivamente con la abundancia global de especies, lo que sugiere que el riesgo de transmisión del virus ha sido mayor en las especies animales que han aumentado en abundancia e incluso han expandido su rango al adaptarse a paisajes dominados por humanos.  Se detectó que los animales domésticos, incluido el ganado, comparten el mayor número de virus con los humanos, con ocho veces más virus zoonóticos en comparación con las especies de mamíferos salvajes. Esto es probablemente el resultado de nuestras frecuentes interacciones cercanas con estas especies durante siglos.

Los animales salvajes que han aumentado en abundancia y se han adaptado bien a ambientes dominados por humanos también comparten más virus con las personas. Estos incluyen algunas especies de roedores, murciélagos y primates que viven entre las personas, cerca de nuestros hogares y alrededor de nuestras granjas y cultivos, lo que los hace de alto riesgo de transmisión continua de virus a personas.

La explotación de la vida silvestre a través de la caza y el comercio facilita el contacto cercano entre la vida silvestre y los humanos, y estos hallazgos proporcionan evidencia adicional de que la explotación, así como las actividades antropogénicas que han causado pérdidas en la calidad del hábitat de la vida silvestre, han aumentado las oportunidades para las interacciones animal-humano y han facilitado la transmisión de enfermedades zoonóticas. 

El estudio proporciona nueva evidencia para evaluar el riesgo de contagio de especies de mamíferos y destaca procesos convergentes mediante los cuales las causas de la disminución de la población de vida silvestre han facilitado la transmisión de virus animales a los humanos.


Adaptado de articulo de la Universidad de California en Davis (UC Davis) del 7 de abril, 2020.

Entrevista con la autora en sobre por qué virus brincan de los animales a humanos. The Royal Society Blog, April 8, 2020.