domingo, 2 de agosto de 2020

Una cucharadita de suelo del Amazonia rebosa de hongos

Por Helen Briggs, BBC

Cuerpos fructíferos de hongos en el suelo.
Imagen de Camila Duarte, BBC.
Una cucharadita de tierra del Amazonas contiene hasta 1,800 "formas" de vida microscópicas, de las cuales 400 son hongos.  Entre todas estas, se ha contado más de mil millones de individuos microscópicos en un suelo típico.

Esta población de microorganismos, gran parte invisible y oculta bajo tierra, tiene propiedades sorprendentes, que recién estamos comenzando a explorar, dicen los científicos.

La gran mayoría de los 3,8 millones de hongos estimados en el mundo aún no se han clasificado formalmente.  Sin embargo, los hongos son sorprendentemente abundantes en el suelo de la selva amazónica de Brasil.

Para ayudar a proteger la selva amazónica, que se está perdiendo a un ritmo cada vez más rápido, es esencial comprender el papel de los hongos, dijo un equipo de investigadores dirigido por el profesor Alexandre Antonelli, director de ciencias de los Royal Botanic Gardens, Kew.

"Tome una cucharadita de tierra y encontrará cientos o miles de especies", dijo. "Los hongos son la próxima frontera de la ciencia de la biodiversidad".  Éstos son generalmente obviados en los inventarios de biodiversidad, siendo poco visibles y en gran parte ocultos bajo tierra.  Se han evaluado menos de 100 tipos de hongos para la Lista Roja de la UICN, en comparación con más de 25,000 plantas y 68,000 animales.

Los hongos en el suelo de los países tropicales son particularmente poco conocidos. Para averiguar sobre el suelo de la selva amazónica en Brasil, los investigadores recolectaron muestras de suelo y hojarasca de cuatro regiones.  El análisis genético reveló cientos de hongos diferentes, incluidos líquenes, hongos que viven en las raíces de las plantas y hongos patógenos, la mayoría de los cuales son desconocidos o extremadamente raros. La mayoría de las especies aún no se han nombrado ni investigado.

Los hongos del suelo son de vida subterránea, pero al momento de reproducir, producen unas estructuras, generalmente, encima del suelo que son las que conocemos.
Imagen de Camila Duarte, BBC.


Se descubrió que las áreas de pastizales abiertos naturales, conocidas como campinas, son el hábitat más rico para los hongos en general, donde pueden ayudar a las plantas es estos suelos de baja fertilidad a absorber nutrientes.  Los hongos son esenciales para reciclar nutrientes y regular los niveles de dióxido de carbono, además de ser una fuente de alimentos y medicamentos.

La vida en los bosques y otros ambientes naturales no fueran posible sin la relación simbiótica que casi todos las plantas tienen con los hongos del suelo.  A través de estas simbiosis las plantas se aseguran un suministro adecuado de agua y nutrientes, y los hongos, a su vez, reciben de las plantas un suministro de carbohidratos formados por fotosíntesis.

"Es necesario incluir la biodiversidad subterránea en la agenda para futuros planes de acción de conservación", dijo la Dra. Camila Ritter de la Universidad de Duisburg-Essen en Alemania.

La investigación, realizada por equipos en el Reino Unido, Brasil, Alemania, Suecia y Estonia, se publica en la revista Ecology and Evolution.

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Adaptado de artículo de la  BBC del 27 de junio, 2020.  Ver artículo original.

viernes, 24 de julio de 2020

Haití perderá todos sus bosques primarios para el 2035

Montañas deforestada en el Massif de la Hotte, Haití.
Foto de Eladio Fernández.

Nuevos hallazgos indican que a las tasas actuales de deforestación, todo el bosque primario de Haití se habrá ido en las próximas dos décadas, lo que conducirá a la pérdida de la mayoría de las especies endémicas del país.   El estudio fue escrito por investigadores de la Universidad de Temple, la Universidad Estatal de Oregón, el Servicio Forestal de EE UU y la Société Audubon Haití, una organización de conservación sin fines de lucro con sede en Haití. Sus resultados fueron publicados recientemente en Actas de la Academia Nacional de Ciencias.

Al analizar fotografías aéreas e imágenes satelitales, los investigadores descubrieron que la cubierta forestal primaria en Haití se redujo de 4.4 por ciento en 1988 a solo 0.32 por ciento en 2016. Informan que 42 de las 50 montañas más grandes de Haití han perdido todos sus bosques primarios y el país ya está experimentando una extinción masiva de su vida silvestre debido a la pérdida de hábitat.

"Haití es reconocido por tener la mayor proporción de anfibios amenazados en el mundo", dijo S. Blair Hedges, director del Centro de Biodiversidad de la Universidad de Temple y autor principal del estudio, en una entrevista con Mongabay. "Y éso es en gran parte debido a la deforestación".

Rana de pecho moteado de Macaya (Eleutherodactylus thorectes), en peligro crítico de extinción, es una de las especies endémicas de Haití que vive en bosques primarios.
Imagen cortesía de Claudio Contreras.
La rana verde de nariz corta (Eleutherodactylus brevirostris) en peligro crítico de extinción se encuentra solo en los bosques primarios de una pequeña cadena montañosa en Haití.
Imagen cortesía de Claudio Contreras.
Otras especies en riesgo incluyen el solenodon hispanolano (Solenodon paradoxus), un mamífero nativo de la isla La Hispaniola. Uno de los mamíferos más antiguos del planeta, el solenodon sobrevivió al evento de extinción masiva que aniquiló a los dinosaurios.  Pero no le está yendo bien en el mundo de hoy.

"Está casi extinto", dijo Hedges. "Es muy, muy difícil de encontrar". Sin embargo, el equipo sí vio evidencia reciente de uno en el bosque primario montañoso durante una evaluación de biodiversidad hecha entre 2009 y 2015.  En total, la encuesta arrojó 28 especies que son endémicas de montañas específicas, incluidas varias nuevas especies de ranas. Hedges dice que probablemente hubo muchos más, pero a medida que su hábitat desapareció, ellas también lo hicieron.

Solenodón con un collar de radio para observar sus movimientos.
Foto de Tiffany Roufs.
"Desafortunadamente, montañas enteras han sido deforestadas antes de que los biólogos las hayan inspeccionado, por lo que es casi seguro que hay muchas más especies que nunca sabremos", dijo Hedges.

Junto con las extinciones de animales únicos que no se encuentran en ningún otro lugar, la deforestación de Haití tiene otra consecuencia: deslizamientos de tierra e inundaciones. Los investigadores observaron que sin las raíces de los árboles para retener el suelo, las montañas tienden a perder la capa superior del suelo debido a la erosión poco después de la deforestación. Y sin árboles para absorber el agua de lluvia, las áreas de tierras bajas son mucho más propensas a inundaciones catastróficas.

"Cientos de miles de haitianos mueren cada año a causa de las inundaciones que están en gran medida relacionadas con la deforestación", dijo Hedges. Señaló un evento de inundación en 2004 que mató a más de 1.200 personas en una sola ciudad.

Hedges dice que la deforestación de Haití está impulsada en gran medida por la agricultura a pequeña escala y la producción de carbón.  Alrededor de 11 millones de personas viven en Haití, y muchas de ellas dependen del carbón de leña como combustible y de la agricultura de subsistencia para alimentarse. A medida que las tierras bajas perdieron sus árboles, la gente comenzó a deforestar más y más en las montañas.

Incluso las áreas protegidas no son inmunes a la deforestación. Hedges recordó haber conocido a un guardabosques hace unos años en el Parque Nacional Pic Macaya, uno de los últimos sitios de bosque primario en Haití.  "Nos dijo que solo había 20 de ellos [guardabosques], pero en cualquier momento hay al menos 200 equipos de cortadores de árboles en todo el parque, es un área realmente grande, y todos tienen armas, pero los guardabosques no". 

Bosque primario en Montagnes Macaya en el Massif de la Hotte, una zona rica en biodiversidad.
Foto de Cludio Contreras.

En su estudio, Hedges y sus colegas escriben que los dos parques nacionales originales de Haití, Pic Macaya y La Visite, perdieron entre 60 y 75 por ciento de su cubierta forestal primaria desde que fueron declarados áreas protegidas hace 35 años. Los investigadores dicen que se necesita un mejor monitoreo si se pueden salvar los bosques, particularmente los bosques primarios.

"El bosque primario es crítico para mantener gran parte de la biodiversidad del mundo, y su pérdida es la mayor amenaza para la supervivencia de las especies, incluso si el bosque primario luego se reemplaza por el crecimiento secundario" por actividades de reforestación, escriben.

Los investigadores señalan que incluso los lugares donde se deja en pie parte de un bosque primario quedan rápidamente sin bosques debido a la degradación. "Sin embargo, los hábitats ligeramente alterados podrían proporcionar líneas de vida para algunas especies si se protegen y se les permite recuperarse".

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Fuente original: Hedges, S. B., Cohen, W. B., Timyan, J., & Yang, Z. (2018). Haiti’s biodiversity threatened by nearly complete loss of primary forest. Proceedings of the National Academy of Sciences, 201809753.

Adaptado de artículo de Carinya Sharples y Morgan Erickson-Davis en Mongabay, Nov. 9 2018

domingo, 12 de julio de 2020

Coronavirus y murciélagos han evolucionado juntos for millones de años

Zorros voladores (murciélagos del género Pteropus.
Imagen de Simon Berstecher from Pixabay
Diferentes grupos de murciélagos tienen sus propias cepas únicas de coronavirus

Los murciélagos hacen mucho bien en la naturaleza: polinizan plantas, comen insectos portadores de enfermedades y ayudan a dispersar semillas de árboles, lo que ayuda a la repoblación de árboles en bosques tropicales. Los murciélagos y otros grupos de mamíferos también son portadores naturales de coronavirus.

Para comprender mejor esta familia muy diversa de virus, que incluye el coronavirus específico detrás de COVID-19, los científicos compararon los diferentes tipos de coronavirus que viven en 36 especies de murciélagos del Océano Índico occidental y áreas cercanas en África. Descubrieron que diferentes grupos de murciélagos, a nivel de género, y en algunos casos a nivel de familia, tenían sus propias cepas únicas de coronavirus, lo que revela que los murciélagos y los coronavirus han evolucionado juntos durante millones de años.

"Descubrimos que existe una profunda historia evolutiva entre los murciélagos y los coronavirus", dice Steve Goodman, biólogo de campo de MacArthur en el Field Museum de Chicago y autor de un artículo recién publicado en Scientific Reports que detalla el descubrimiento. "Desarrollar un mejor entendimiento de cómo evolucionaron los coronavirus puede ayudarnos a desarrollar programas de salud pública en el futuro". El estudio fue dirigido por los científicos de la Universidad de La Reunión, Léa Joffrin y Camille Lebarbenchon, quienes realizaron los análisis genéticos en el laboratorio de "Processus infectieux en milieu insulaire tropical (PIMIT)" en la Isla Réunion, centrándose en las enfermedades infecciosas emergentes en las islas en el Océano Índico occidental.

Océano Índico occidental.
Océano Índico occidental.
Fuente: Google Maps
Mucha gente usa "coronavirus" como sinónimo de "COVID-19", el tipo de coronavirus que causa la pandemia actual. Sin embargo, hay una gran cantidad de tipos de coronavirus, potencialmente tantos como especies de murciélagos, y la mayoría de ellos se desconoce transmición a humanos por lo que no representan una amenaza. Los coronavirus transportados por los murciélagos estudiados en este documento son diferentes de los que están detrás de COVID-19, pero al aprender acerca de estos virus en murciélagos en general, podemos entender mejor el virus que nos afecta hoy.

Todos los animales tienen virus que viven dentro de ellos, y los murciélagos, así como una variedad de otros grupos de mamíferos, son portadores naturales de coronavirus. Estos coronavirus no parecen ser dañinos para los murciélagos, pero existe la posibilidad de que sean peligrosos para otros animales si los virus tienen la oportunidad de saltar entre especies. Este estudio examina las relaciones genéticas entre diferentes cepas de coronavirus y los animales en los que viven, lo que prepara el escenario para una mejor comprensión de la transferencia de virus de animales a humanos.

Goodman, con base en Madagascar durante varias décadas, y sus colegas tomaron muestras de sangre y, en algunos casos, muestras de sangre de más de mil murciélagos que representan 36 especies encontradas en las islas del Océano Índico occidental y las zonas costeras de la nación africana de Mozambique. El ocho por ciento de los murciélagos que tomaron muestras llevaban un coronavirus.

Los investigadores realizaron análisis genéticos de los coronavirus presentes en estos murciélagos. Al comparar los coronavirus aislados y secuenciados genéticamente, en el contexto de este estudio con los de otros animales, incluidos delfines, alpacas y humanos, pudieron construir un árbol genealógico gigante de coronavirus. Este árbol genealógico muestra cómo los diferentes tipos de coronavirus están relacionados entre sí.

"Descubrimos que, en su mayor parte, cada uno de los diferentes géneros de familias de murciélagos para los que había secuencias de coronavirus disponibles tenía sus propias cepas", dice Goodman. "Además, con base en la historia evolutiva de los diferentes grupos de murciélagos, está claro que existe una profunda coexistencia entre los murciélagos (a nivel de género y familia) y sus coronavirus asociados". Por ejemplo, los murciélagos frutales de la familia Pteropodidae de diferentes continentes e islas formaron un grupo en su árbol y fueron genéticamente diferentes a las cepas de coronavirus de otros grupos de murciélagos que se encuentran en las mismas zonas geográficas.

El equipo descubrió que, en casos raros, los murciélagos de diferentes familias, géneros y especies que viven en las mismas cuevas y que tienen espacios muy cercanos en el gallinero comparten la misma cepa de coronavirus. Pero en este estudio, la transmisión entre especies es la excepción, no la regla. "Es bastante tranquilizador que la transmisión del coronavirus en la región entre dos especies de murciélagos parece ser muy rara dada la gran diversidad de coronavirus de murciélago". Luego, debemos comprender los factores ambientales, biológicos y moleculares que conducen a estos cambios raros ”, dice Léa Joffrin, una ecóloga de enfermedades que trabajó en el coronavirus de murciélago durante su doctorado en la Universidad de La Reunión.

Aprender cómo evolucionaron las diferentes cepas de coronavirus podría ser clave para prevenir futuros brotes de coronavirus. “Antes de que realmente puedas descubrir programas para la salud pública y tratar de lidiar con el posible cambio de ciertas enfermedades a los humanos, o de humanos a animales, debes saber qué hay ahí afuera. Este es el tipo de plan ", dice Goodman.

Goodman también señala que a pesar del hecho de que los murciélagos llevan coronavirus, no debemos responder dañando o sacrificando a los murciélagos en nombre de la salud pública. "Existe abundante evidencia de que los murciélagos son importantes para el funcionamiento del ecosistema, ya sea para la polinización de flores, la dispersión de frutas o el consumo de insectos, particularmente insectos que son responsables de la transmisión de diferentes enfermedades a los humanos", dice. "El bien que hacen por nosotros supera cualquier potencial negativo".

Este estudio fue una contribución de investigadoes del laboratorio PIMIT (Université de La Réunion/INSERM/CNRS/IRD), la Asociación Vahatra, el Field Museo, Universidad Eduardo Mondlane, Universidad de Kwa-Zulu Natal, el Sistema de Conservación y Parques Nacionales de Mauritius, el ministerio de salud Seychelles, y el Instituto Nacional de Saúde.

 Vea el artículo original. Traducido, con autorización.

martes, 30 de junio de 2020

Cómo aprender sobre peces nos puede ayudar a salvar la Amazonia

La alta diversidad de peces es un buen indicador de la salud del bosque.

Piense en el Amazonas, y probablemente piense en jaguares, monos o loros. Pero muchos de los secretos de la selva tropical se pueden encontrar ocultos en sus profundidades acuosas, en los peces que nadan en sus ríos y lagos. Y debido a que estos animales viven en una red fluvial que abarca el continente sudamericano, estudiarlos ayuda a los conservacionistas a entender por qué los ecosistemas conectados son ecosistemas saludables. Los científicos del Field Museum investigaron poblaciones de peces en el país sudamericano de Guyana, lo que ayudó a mostrar por qué los corredores acuáticos son importantes para la conservación. Este estudio, que publicaron en Frontiers in Forests and Global Change, presenta el caso importante que proteger un pequeño rincón del Escudo Guayanés puede ayudar a proteger los ríos y la biodiversidad en la Amazonía.

Escudo guayanés. Fuente: Wikimedia

"Quiero exponer por qué debería protegerse esta área, y puedo contar esa historia usando peces", dice el Dr. Lesley de Souza, ecologista de conservación del Field Museum. “Encontramos más de 450 especies de peces en un área más pequeña que el estado de Connecticut, EUA. Toda la cuenca del río Mississippi tiene menos de 200 especies. Estamos hablando de un área bastante pequeña que tiene una gran diversidad ".

En este estudio, de Souza se centró en los lagos, ríos y arroyos en la región de Rupununi, en el centro de Guyana, en el noreste de América del Sur. El área es la inspiración para la aventura en globo de Pixar, Up. Para este estudio, De Souza atravesó los mismos afloramientos rocosos, cascadas impresionantes y exuberantes selvas como los personajes de la película, en busca de peces. "Hicimos varias expediciones a la región y recolectamos peces en una variedad de hábitats para comprender mejor dónde viven y evaluar aún más el valor de conservación de los hábitats", dice De Souza. “Estábamos sacando peces de rocas y cuevas, peces que viven en escombros leñosos en el agua, metiendo nuestras manos en agujeros y troncos huecos y encontrando peces. En cualquier lugar que pudiera haber un pez, lo revisamos".

Arapaima.
Fuente: National Zoo, Smithshonian Institute.
Lo que el equipo de De Souza encontró fue una gran variedad de vida submarina. Recogieron peces que parecían pequeños cuchillos de plata. Levantaron sus redes y encontraron peces camuflajeados como hojas muertas. Encontraron al Arapaima, un pez de tres metros de largo que traga aire en la superficie del agua además de respirar bajo el agua con branquias. Su equipo llevó sus especímenes a los museos de historia natural (incluido el Field Museum) y completó la ardua tarea de identificar a cada uno. Luego, los científicos analizaron los hábitats de los peces y se dieron cuenta de que la increíble diversidad surgió de los entornos únicos del Portal Rupununi.

De Souza llama a esta región un "portal" porque cuando los niveles de los ríos aumentan en la temporada de lluvias, dos sistemas fluviales que permanecen separados durante el resto del año son conectados por las inundaciones, y los peces pueden viajar desde el Escudo Guayanés hasta el corazón del Amazonas.  A medida que el agua retrocede, las sabanas y los humedales vuelven a emerger y los peces se separan nuevamente en sus respectivos sistemas fluviales, hasta la próxima temporada de lluvias.

Los programas de conservación a menudo pasan por alto los ambientes de agua dulce, enfocándose en hábitats terrestres. Si visitara las secas sabanas de Rupununi fuera de la temporada de lluvias, es probable que cometa el mismo error. El análisis de De Souza ayuda a mostrar cómo la conservación también requiere cuencas sanas, especialmente las conectadas. "A medida que el agua sube y baja", explica Souza, "el Rupununi actúa como un latido que bombea esta increíble diversidad de peces en todo el país. Si no lo protegemos, ese latido se detiene ". Una mejor información sobre las especies de peces que viven en el área puede proporcionar evidencia de por qué debe protegerse.

Y al proteger los lagos y ríos donde viven los peces, podemos ayudar al planeta en general. Los bosques que crecen alrededor de estos cuerpos de agua son cruciales para absorber las emisiones de carbono que han creado el cambio climático. La conservación del portal Rupununi generará beneficios a largo plazo para todo el planeta.

La conservación del portal Rupununi generará beneficios a largo plazo para toda la Amazonía, pero de Souza enfatiza la necesidad local inmediata de protección. "Me concentro en los peces en esta área porque son muy importantes para la gente", dice de Souza. “Las comunidades indígenas son los habitantes principales de esta región, y están íntimamente conectados con el bosque, la sabana y los humedales. Su principal fuente de proteínas es el pescado. Para mantener los ciclos reproductivos de los peces y el sustento de las personas, todo el sistema debe permanecer intacto".

A través de esta investigación, el equipo de De Souza descubrió un portal previamente desconocido más al sur del portal Rupununi. De Souza está emocionado de ver qué más podrían descubrir los investigadores allí: “Siempre me ha intrigado el misterio de lo que está debajo de la superficie. Las comunidades de peces son un indicador de la salud del bosque, y nos pueden decir cosas que simplemente no podemos aprender en tierra”.

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Adaptado de articulo del Field Museum de Febrero 18, 2020



jueves, 18 de junio de 2020

El daño de las langostas en África

Por Kasha PatelNasa Earth Observatory. Abril 16, 2020.

África oriental está experimentando uno de sus peores brotes de langostas en décadas. Los voraces insectos están devorando miles de hectáreas de tierras de cultivo y bosques, y amenazan la seguridad alimentaria de millones en toda la región, que ya es vulnerable a la escasez de alimentos.

Las langostas pululan en un campo en el condado de Elgeyo Marakwet en Kenia.
Crédito de la foto: Gentrix Machenje

Para ayudar a controlar los brotes, los científicos de la NASA están desarrollando herramientas para rastrear los criaderos de langostas y evaluar el daño a los cultivos. Además de datos de satélites, los  investigadores también están utilizando observaciones en el terreno por varias organizaciones locales y oficinas gubernamentales. Dicha información se utiliza para validar las estimaciones de las condiciones de cultivo realizadas a partir de imágenes satelitales y son incluidas en los pronósticos de cultivos internacionales.

"Nuestros socios en tierra ofrecen actualizaciones mensuales sobre las condiciones de los cultivos y los principales eventos como inundaciones y brotes de enfermedades", dijo Catherine Nakalembe, investigadora de seguridad alimentaria de NASA SERVIR y NASA Harvest. "Ayudan a proporcionar información fundamental sobre el terreno cuando los datos de detección remota no son suficientes".

Las siguientes fotos, tomadas por personas en Uganda y Kenia, muestran algunos de los efectos del brote de langosta en las granjas.

Condado de Elgeyo Marakwet, Kenia

Kenia está experimentando su peor brote de langosta en 70 años. La imagen arriba y la siguiente muestran langostas en un campo en marzo de 2020.


Crédito de foto: Gentrix Machenje

Las imágenes fueron tomadas por Gentrix Machenje. Machenje es un oficial del condado que trabaja con NASA SERVIR y proporciona información para el Monitoreo Nacional de Cultivos de Kenia.


Karamoja, Uganda

Las fotos a continuación fueron tomadas a principios de abril de 2020 en la región de Karamoja, en el noreste de Uganda. Las autoridades creen que las langostas nacieron de los huevos puestos hace unas semanas.

Crédito de foto: Evans Noble Opiolo

Las imágenes fueron tomadas por Evans Noble Opiolo, un oficial de agricultura en el Distrito de Nakapiripirit que también contribuye a un Proyecto de Financiamiento de Riesgo de Desastres para la Oficina del Primer Ministro de Uganda. Dichos oficiales están informando sobre las ubicaciones de las langostas y a menudo están presentes cuando se están llevando a cabo operaciones de control desde el terreno, como la aplicación de pesticidas.

Crédito de foto: Evans Noble Opiolo


Crédito de foto: Evans Noble Opiolo


Este artículo fue traducido, con permiso, del NASA Earth Observatory del 16 de abril, 2020


miércoles, 10 de junio de 2020

¿Podrían los satélites ayudar a evitar una invasión de langostas?

Por Kasha Patel, Nasa Earth Observatory. Marzo 30, 2020.

Una sola langosta del desierto (Schistocerca gregaria) puede consumir su peso corporal de vegetación en un día. Puede que no parezca mucho para una langosta de 2.5 gramos, pero cuando 40 millones de ellas se reúnen, lo que se considera un pequeño enjambre, pueden devorar tanta comida como 35,000 personas. En un día, un pequeño enjambre puede poner en peligro la vida de un agricultor.

langosta del desierto (Schistocerca gregaria).
Fuente: 
Arpingstone, Wikipedia.
Desde diciembre de 2019, las tierras de cultivo en Kenia han sido inundadas por los voraces insectos. Para enero de 2020, al menos 70,000 hectáreas (173,000 acres) de tierra estaban infestadas, la peor invasión de langostas de Kenia en 70 años. En febrero, los enjambres se extendieron a diez países de África oriental, amenazando la fuente de alimentos de millones de personas. Etiopía y Somalia han visto sus peores infestaciones de langostas en 25 años. Las Naciones Unidas (ONU) advirtieron que la próxima temporada de lluvias puede empeorar las cosas.

Utilizando observaciones de sensores remotos de la humedad del suelo y la vegetación, investigadores de NASA y la ONU están rastreando cómo las condiciones ambientales influyen en los ciclos de vida de las langostas y esperan detener los brotes antes de que se propaguen.

"Lo que ayuda a prevenir infestaciones a gran escala es atraparlas muy temprano en sus etapas de vida y deshacerse de sus lugares de anidación", dijo Lee Ellenburg, líder de seguridad alimenticia y agricultura de SERVIR, NASA. El programa conjunto entre la NASA y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) utiliza datos satelitales para mejorar la toma de decisiones ambientales en países en desarrollo. El equipo también trabaja con personal del Sistema de Información de Langostas del Desierto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para obtener más información sobre el comportamiento de las langostas.

Las langostas del desierto tienen tres etapas principales de vida: huevo, ninfa y adulto. Una vez que son adultos, las langostas son difíciles de encontrar en el suelo y erradicarlas porque pueden volar de 50 a 150 kilómetros (30 a 90 millas) por día, especialmente si los vientos son fuertes. Sin embargo, los huevos y las ninfas (cuando todavía están desarrollando alas) tienen movilidad limitada y son más fáciles de atacar.
Promedio semanal de humedad del suelo. January 14 - 20, 2020

Los mapas en esta página muestran dos parámetros ambientales importantes para el desarrollo de la langosta: la humedad del suelo (mapa superior) y la vegetación (mapa inferior). La humedad del suelo es importante porque las hembras casi siempre ponen sus huevos en un suelo húmedo, cálido y arenoso. En general, no ponen sus huevos a menos que el suelo esté húmedo hasta 5-10 centímetros (2-4 pulgadas) debajo de la superficie. Después de que los huevos eclosionan, la abundancia de vegetación cercana se convierte en el parámetro importante porque proporciona sustento para la maduración de las langostas y guía los patrones de migración.

La imagen en la parte superior de la página muestra la humedad promedio del suelo sobre África oriental del 14 al 20 de enero de 2020, durante las primeras etapas de la invasión de langostas. Las estimaciones preliminares, desarrolladas por científicos de la Corporación Universitaria de Investigación Atmosférica y la Universidad de Colorado, utilizan microsatélites del Sistema CYGNSS de la NASA y están integradas con el Sistema de Información Terrestre de la NASA.

"Los datos que tenemos hasta ahora muestran una fuerte correlación entre la ubicación de los suelos arenosos, húmedos y la actividad de la langosta", dijo Ashutosh Limaye, científico de la NASA para SERVIR. "Dondequiera que haya lugares húmedos y arenosos, hay enjambres de langostas y reprodución". Las langostas del desierto se reproducen rápidamente, por lo que los investigadores de SERVIR están trabajando con la FAO para identificar posibles lugares de reproducción y sugerir áreas específicas para usar pesticidas.


Índice de vegetación (NDVI) relativo. Porcentaje de diferencia de los promedios de 2----2010. 
December 15, 2019 - March 15, 2020

El mapa anterior muestra los cambios en la vegetación verde en África oriental entre el 15 de diciembre de 2019 y el 15 de marzo de 2020, en comparación con los mismos meses promediados durante 2000-2001. El Índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) es una medida de la salud y el verdor de la vegetación.

"Una vez que las langostas ponen los huevos y eclosionan, comienzan a buscar vegetación para alimentarse", dijo Catherine Nakalembe, investigadora de seguridad alimentaria de SERVIR y NASA Harvest. "Comienzan a migrar, buscan más para comer y luego siguen multiplicándose".

Nakalembe dice que la vegetación en toda la región es mucho más verde que el promedio anual; de hecho, la vegetación actual es la más verde observada por satélite desde 2000 para el período de diciembre a marzo. Entre octubre y diciembre de 2019, el Cuerno de África recibió hasta cuatro veces más lluvia que el promedio, por lo que es una de las "temporadas de lluvia corta" más húmedas en cuatro décadas. La lluvia adicional contribuyó al crecimiento robusto de plantas y a las óptimas condiciones para las langostas.

Con la próxima "temporada larga de lluvias" (marzo a mayo) en el este de África, las condiciones podrían estar maduras para más infestaciones, señala Nakalembe. El equipo de la NASA está refinando varios conjuntos de datos satelitales para evaluar el daño ya causado y crear pronósticos de dónde y cuánto tiempo más podrían ocurrir los brotes de langosta.

Referencias y recursos


Este artículo fue traducido, con permiso, del NASA Earth Observatory en marzo 30, 2020.

sábado, 30 de mayo de 2020

Las tortugas marinas han prosperado durante la pandemia

Con la mayoría de los humanos confinados en sus hogares, la falta de actividades humanas está teniendo profundos efectos en el medio ambiente.

Juveniles de tortugas marinas recién nacidos.
Foto de Florida Fish and Wildlife.

Siete especies diferentes de tortugas marinas se encuentran en los océanos del mundo y juegan un papel importante en los ecosistemas marinos. Con el tiempo, las actividades humanas han inclinado la balanza contra la supervivencia de estos animales. Han sido cazados por sus huevos, carne, piel y conchas y enfrentan la destrucción del hábitat y la captura accidental en redes de pesca. Sus zonas de anidación en las playas están constantemente perturbadas y en peligro por la actividad humana.

Con las playas de Florida cerradas en un esfuerzo por detener la propagación del coronavirus, hay menos desechos plásticos, menos personas y vehículos, y menos luces artificiales en la playa que desorientan a las crías emergentes de tortugas. Debido a todos estos factores, las tortugas marinas han estado construyendo sus nidos sin interrupciones.

Este pasado abril era la temporada de anidación de las tortugas laúd, la más grande de todas las tortugas marinas. En mayo, las tortugas bobas llegan a Florida. Más tarde en el verano, llegarán las tortugas verdes.

Los huevos de tortuga marina tardan unos 60 días en incubarse y eclosionar. Durante ese período, a un nido en una playa activa puede pasarle muchas cosas: puede ser pisoteado, la gente puede desenterrarlo y la luz artificial puede confundir a las crías mientras intentan llegar al agua. Con el cierre actual, debería ser una temporada productiva de anidación para las tortugas marinas.

Por otro lado, cuando se vuelven a abrir las playas, puede haber una gran afluencia de personas que acuden a la playa porque han estado atrapadas en el interior durante un período prolongado de tiempo.  Lo que pudiera tener un impacto negativo en las vidas de estos hermosos organismos marinos.

Adaptado de 

domingo, 17 de mayo de 2020

Proteger los manglares puede ahorrarnos millones de dólares al año en inundaciones

Por Michael Beck y Pelayo MenéndezUniversity of California, Santa Cruz




Michael Beck, CC BY-ND

El impacto de eventos climáticos extremos, como los huracanes y las tormentas tropicales, cuestan a la economía estadounidense más de 50 000 millones de euros al año. En la mayoría de los casos, también provocan a su paso cuantiosos daños en toda la zona del Caribe. Esto es solo una pequeña muestra del poder destructivo de los vientos e inundaciones inducidos por este tipo de tormentas. Sin embargo, existen mecanismos de defensa naturales (por ejemplo, arrecifes de coral y manglares) que tienen la capacidad de mitigar los efectos y reducir el riesgo.

En esta capacidad de protección de los ecosistemas se centra un nuevo estudio publicado la semana pasada, y liderado por investigadores de la Universidad de Cantabria y la Universidad de Santa Cruz (California). En el, se evalúa globalmente el riesgo de inundación a lo largo de 700 000 km de costa y 59 países, y el servicio de protección que proporcionan los manglares para reducir los perdidas económicas y la afección a la población que vive en la costa.

Flood damages in mangrove areas. Copyright World Bank and PuntoAparte. Forces of Nature


Manglares en Loxahatchee, Florida. NOAA
En zonas protegidas por manglares, el riesgo de inundación esperado cada año supera los 730 000 millones de dólares en pérdidas asociadas a daños directos a bienes inmuebles. Esta cifra se incrementaría en 65 000 millones de dolares mas en caso de no contar con este ecosistema como primera linea de defensa costera. Sin embargo, estos valores solo hacen referencia a daños directos. Si también tenemos en cuenta el impacto indirecto sobre el trabajo, la vida y otras actividades económicas, las cifras pueden llegar a puede ser de multiplicarse por 2 o por 3.

Pero los manglares no solo ofrecen protección sobre los bienes materiales, sino que también reducen el numero de personas expuestas a la inundación costera en 15 millones al año en todo el mundo.




Este modelo a escala muestra cómo los manglares protegen la línea de costa de las olas.

Daños en las costas

En 2019 se registraron más de 90 tormentas con nombre propio y se y se contabilizaron un total de 62 días completos de ciclones tropicales de categoría 3 o superiores. Uno de los eventos mas destructivos fue el huracán Dorian , que devastó el norte de Bahamas con vientos de 300 km/h e inundaciones en 17 países y 15 estados de EE. UU.

Sin embargo, Dorian no fue el huracán más intenso del 2019. El tifón Halong, en el Pacífico Oeste, alcanzo una magnitud superior a Dorian, pero, afortunadamente, perdió intensidad al llegar a costa y las consecuencias no fueron tan severas.  Dorian o Halong son, hoy en día, un ejemplo de tormentas excepcionales, pero que serán mucho mas probables y recurrentes en el futuro, según apuntan los expertos en cambio climático.

Sería lógico pensar que todos los países conocen estos riesgos y aplican medidas para proteger a la población costera y evitar daños en infraestructuras construidas en zonas potencialmente inundables, como puertos, aeropuertos, carreteras, plantas de tratamiento de aguas residuales y centrales eléctricas. Sin embargo, esto no sucede de igual forma en todo el mundo. La mayor parte de los gobiernos y entidades privadas que llevan a cabo análisis de riesgo de inundación costera, lo hacen en países desarrollados, con capacidad económica suficiente para hacerse cargo de los costes o donde los ciudadanos pueden pagarse un seguro. Esto deja en desventaja a numerosos países en desarrollo, ubicados en zonas tropicales y subtropicales, mucho más vulnerables a estos eventos y sin capacidad para hacer frente a sus consecuencias.


Registros de tormentas tropicales desde 1842. NOAA



Defendiendo las costas

Nuestro estudio fue diseñado para cuantificar los riesgos de inundación en todo mundo, identificar las zonas mas vulnerables y proponer soluciones para reducirlos. Para evaluar los daños sobre las infraestructuras y la afección a la población, hemos desarrollado una metodología de análisis de riesgo de inundación de cinco pasos, en los que se combinan modelos hidrodinámicos, modelos de vegetación y datos socio-económicos.

Dicha metodología se ha aplicado a zonas protegidas por manglar, con el objetivo de evaluar el servicio de protección frente a inundación de estos ecosistemas. Los manglares son arboles que crecen sumergidos en aguas saladas en la costa, y constituyen una primera linea de defensa frente a la inundacion costera. Pero además, por su capacidad para crecer rápidamente, son capaces de adaptarse a condiciones cambiantes, como la subida del nivel del mar, y también contribuyen a retener sedimento y estabilizar el fondo. De media, el terreno que los rodea crece verticalmente entre 1 y 10 mm al año.

En este análisis global, se ha mapeado el beneficio aportado por los manglares cada 20 km de costa en todo el mundo, y se han identificado 100 zonas, donde los manglares evitan pérdidas de más de 100 millones de dólares cada año. Esta visualización a escala global permite establecer zonas prioritarias de actuación donde la conservación y la restauración resultan rentables para la población, las propiedades y los gobiernos.

Según nuestras estimaciones, Estados Unidos, China y Taiwán reciben los mayores beneficios económicos –protección de bienes inmuebles– de estos ecosistemas, mientras que Vietnam, India y Bangladesh reciben los mayores beneficios sociales –protección de las personas–.

En algunas unidades de 20 km de costa, los manglares proporcionan beneficios de hasta 500 millones de dólares por reducción de gastos por inundación. Michael BeckCC BY-ND

Los manglares como una infraestructura verde

El desarrollo costero y a la acuicultura son los principales responsables de un retroceso global de [más del 20 % de la superficie de manglar] entre 1980 y principios de los años 2000. Aunque más lentamente, las pérdidas continúan de la mano de la expansión urbana, la contaminación y la agricultura.

En vista del evidente servicio de protección costera que ofrecen los manglares (65 000 millones de dolares y 15 millones de personas cada año), deberían concebirse como una infraestructura nacional y ser financiados con fondos económicos destinados a la mitigación y recuperación frente a desastres naturales. Su restauración puede ser subvencionada del mismo modo que a día de hoy se cubren los gastos en la construcción de estructuras como muros y diques.

Hay otros estudios que también demuestran la capacidad de defensa de los ecosistemas. Por ejemplo, los realizados por Risk Management Solutions, una firma aseguradora de análisis de riesgos, que evalúan la protección frente a tormentas de la vegetación de marisma y los manglares.

Estos beneficios podrían utilizarse para desarrollar alternativas innovadoras de seguros para sistemas naturales, como las que ya se han puesto en marcha en los arrecifes de coral de México y a lo largo del Caribe. Conservar los manglares junto con otros ecosistemas como los arrecifes de coral puede multiplicar la protección frente a inundaciones.

Otras entidades, entre las que destaca el Banco Mundial, colaboran con países como Filipinas y Jamaica para estudiar cómo incluir los beneficios de los manglares en las cuentas estatales y en las propuestas para el Fondo Verde del Clima de la ONU, creado en el 2020 para ayudar a los países en desarrollo a mitigar las emisiones de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático.

Nuestro trabajo, en concreto, ha contado con el apoyo del Banco Mundial y la Iniciativa Climática Internacional de Alemania con el objetivo de aportar soluciones en aquellas zonas con mayor riesgo de inundación.

El gasto de gobiernos y aseguradoras para la gestión de desastres naturales está creciendo exponencialmente en todo el mundo. Por eso, creemos que nuestra investigación, que ha contado con el apoyo del Banco Mundial y la Iniciativa Climática Internacional de Alemania ofrece nuevas oportunidades para costear la conservación y restauración de los manglares utilizando alternativas de adaptación al cambio climático, reducción del riesgo de los desastres naturales y fondos de aseguradoras.

Ante todo, preservar y conservar los bosques de manglar es una estrategia extremadamente rentable económicamente para proteger las costas de los daños ocasionados por las tormentas tropicales.The Conversation

Michael Beck, Research professor, University of California, Santa Cruz y Pelayo Menéndez, Postdoctoral Fellow in Marine Science, University of California, Santa Cruz

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

viernes, 1 de mayo de 2020

¿Existe un enlace entre cambios de la población de vida silvestre y el riesgo de contagio de virus?


Rhesus macaques at Kathmandu,
Rhesus macaques at Kathmandu, Nepal temple.
(Christine Kreuder Johnson/UC Davis)
Es conocido como el ser humano ha cambiado el medio ambiente, desde la extensa deforestación de bosques tropicales, expansión de ciudades, fragmentación y degradación de hábitats,  explotación de vida silvestre, contaminación de aguas, alteración del clima global, etc.  También sabemos que ciertas enfermedades infecciosas detectadas en poblaciones humanas son originadas por virus provenientes de animales silvestres.  No es difícil, entonces, a raíz de la expansión de infecciones del COVID-19 por todo el mundo, preguntarse si ésta u otras enfermedades infecciosas están de alguna forma relacionadas a los cambios ambientales que está experimentando nuestro planeta.

En un estudio recientemente publicado en los Proceedings of the Royal Society B, se ha observado que la cantidad de virus zoonóticos detectados en especies de mamíferos aumenta con la abundancia global de especies, lo que sugiere que el riesgo de transmisión del virus ha sido mayor en las especies animales que han aumentado en abundancia e incluso han expandido su rango al adaptarse a paisajes dominados por humanos.

La autora principal de la investigación, Christine Kreuder Johnson es directora de proyectos de USAID PREDICT y directora del EpiCenter for Disease Dynamics en el One Health Institute, un programa de la Escuela de Medicina Veterinaria UC Davis.  La investigadora dijo: “La propagación de virus de animales es un resultado directo de nuestras acciones que involucran la vida silvestre y su hábitat. La consecuencia es que están compartiendo sus virus con nosotros.  Estas acciones amenazan simultáneamente la supervivencia de las especies y aumentan el riesgo de contagio a los humanos. En una desafortunada convergencia de muchos factores, esto provoca el tipo de desastre en el que estamos ahora".

En el estudio, los científicos reunieron un gran conjunto de datos de los 142 virus conocidos que se extienden de los animales a los humanos y las especies que han sido implicadas como posibles huéspedes. Utilizando la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, examinaron los patrones de abundancia de las especies, los riesgos de extinción y las causas subyacentes de la disminución de las especies.

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Image by Signe Allerslev from Pixabay
En el estudio se encontraron tendencias claras en el riesgo de contagio que destacan cómo las personas han interactuado con los animales a lo largo de la historia.  Además se observó que la cantidad de virus zoonóticos detectados en especies de mamíferos aumenta positivamente con la abundancia global de especies, lo que sugiere que el riesgo de transmisión del virus ha sido mayor en las especies animales que han aumentado en abundancia e incluso han expandido su rango al adaptarse a paisajes dominados por humanos.  Se detectó que los animales domésticos, incluido el ganado, comparten el mayor número de virus con los humanos, con ocho veces más virus zoonóticos en comparación con las especies de mamíferos salvajes. Esto es probablemente el resultado de nuestras frecuentes interacciones cercanas con estas especies durante siglos.

Los animales salvajes que han aumentado en abundancia y se han adaptado bien a ambientes dominados por humanos también comparten más virus con las personas. Estos incluyen algunas especies de roedores, murciélagos y primates que viven entre las personas, cerca de nuestros hogares y alrededor de nuestras granjas y cultivos, lo que los hace de alto riesgo de transmisión continua de virus a personas.

La explotación de la vida silvestre a través de la caza y el comercio facilita el contacto cercano entre la vida silvestre y los humanos, y estos hallazgos proporcionan evidencia adicional de que la explotación, así como las actividades antropogénicas que han causado pérdidas en la calidad del hábitat de la vida silvestre, han aumentado las oportunidades para las interacciones animal-humano y han facilitado la transmisión de enfermedades zoonóticas. 

El estudio proporciona nueva evidencia para evaluar el riesgo de contagio de especies de mamíferos y destaca procesos convergentes mediante los cuales las causas de la disminución de la población de vida silvestre han facilitado la transmisión de virus animales a los humanos.


Adaptado de articulo de la Universidad de California en Davis (UC Davis) del 7 de abril, 2020.

Entrevista con la autora en sobre por qué virus brincan de los animales a humanos. The Royal Society Blog, April 8, 2020.

martes, 14 de abril de 2020

Los bosques tropicales están secuestrando menos carbono

Por Daniel T Cross, 6 de m


viernes, 27 de marzo de 2020

Una trampa ecológica para los osos polares

, 17 de  
El cambio climático ha estado reduciendo el hielo marino del Ártico y está causando cambios en el comportamiento de los osos polares. El Mar de Beaufort, ubicado donde se unen los bordes nortes de Alaska y Canadá, es el hogar de uno de los 19 grupos de población de osos polares. Históricamente, los osos polares en esta región permanecieron sobre hielo marino durante todo el año. Pero en las últimas décadas, aproximadamente una cuarta parte de ellos ha optado por moverse a tierra firme en lugar de quedarse en el hielo de verano cada vez más pequeño.

Image by skeeze from Pixabay
Un estudio reciente de San Diego Zoo Global, el Servicio Geológico de Estados Unidos y Polar Bears International analizó las consecuencias energéticas del comportamiento de los osos. La decisión de cada oso individual de permanecer en el hielo o moverse a la tierra parece estar relacionada con el costo energético o el beneficio de la elección.

Los osos que se mudaron a tierra gastaron más energía durante el verano que los osos que permanecieron en el hielo marino. A finales del verano, a medida que el hielo se volvía aún más restringido, los osos gastaban una mayor cantidad de energía nadando hacia la tierra. Por lo tanto, el costo energético inmediato de mudarse a la tierra es mucho mayor que permanecer en la disminuida capa de hielo.

Por otro lado, los osos en tierra en esta región tienen acceso a los cadáveres de ballenas en el verano, mientras que los osos en el hielo marino parecen estar en ayunas. Como resultado, puede ser que el caso de que la disminución de la población de osos en esta región se deba en parte a la trampa ecológica de osos permaneciendo en el hielo para evitar gastar toda la energía necesaria para trasladarse a la tierra. La disminución del hielo polar es un problema real para los osos polares.


viernes, 6 de marzo de 2020

Deforestación precedió a los incendios en la Amazonía en 2019

Plantación de soya al lado de una selva de piedemonte en Brasil. Imagen de Rhett A. Butler/Mongabay.

  • El Proyecto Monitoreo de la Amazonia Andina, órgano que monitorea los incendios, encontró que entre el 2017 y el 2019 se deforestaron 4500 kilómetros cuadrados de la Amazonia brasileña que posteriormente ardieron.
  • El análisis del equipo reveló que el 65 % de esa deforestación tuvo lugar en el 2019.
  • La investigación destaca la necesidad de que los legisladores aborden no solo los incendios sino también la deforestación.

En la segunda mitad de 2019, la narrativa predominante sobre la Amazonia brasileña era que la mayor selva tropical del mundo se estaba quemando. Según el trabajo realizado por el Proyecto Monitoreo de la Amazonia Andina (MAAP, por sus siglas en inglés) de la organización Conservación Amazónica, una evaluación más exacta hubiera indicado que lo que se estaba quemando eran inmensas áreas que antes fueron selva.

En un estudio publicado el 13 de noviembre, el grupo que monitorea la deforestación encontró que 4500 kilómetros cuadrados de la Amazonia brasileña —aproximadamente 1,8 veces el tamaño de Luxemburgo— se deforestaron entre el 2017 y el 2019 y luego ardieron.

La deforestación de 1760 hectáreas en el estado de Mato Grosso en el 2019 (de mayo a julio), seguido de incendios en agosto. Imágenes cortesía de MAAP/Planet.
“La clave principal de la temporada de incendios seguía siendo la deforestación”, dijo Matt Finer, especialista de investigación del MAAP, en una entrevista.

Y esto lo confirmaron en septiembre, cuando los científicos del MAAP revelaron por primera vez que la mayoría de los incendios en la Amazonia que acapararon la atención del mundo en agosto de 2019 estaban teniendo lugar en tierras deforestadas hacía poco, no en áreas forestales existentes.

“No estamos viendo demasiados ejemplos de incendios que aparecen de la nada”, dijo Finer. “Todos los ejemplos que vemos son de incendios en áreas deforestadas recientemente. Luego se escaparon a los bosques de los alrededores, pero nunca se transformaron en un inmenso incendio descontrolado”.

Finer y sus colegas compararon los datos obtenidos por satélite de la pérdida forestal de Global Forest Watch y la Universidad de Maryland con los datos de alerta de incendios de la NASA. También miraron a los datos sobre incendios del Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil (INPE, por sus siglas en portugués) para determinar cuánta deforestación tuvo lugar en el 2019. Conocidos como alertas DETER, estos puntos identifican incendios en la selva hasta una resolución de 30 metros (98 pies).

Mapa que muestra la deforestación y los incendios en el 2019. Imagen cortesía de MAAP con datos de UMD/GLAD, NASA (MODIS), PRODES y Hansen/UMD/Google/USGS/NASA.
Sorprendentemente, 2980 kilómetros cuadrados de bosque se talaron y quemaron en el 2019, aproximadamente el 65 % de los 4500 kilómetros cuadrados de área deforestada entre el 2017 y el 2019.

Su análisis también mostró que más de 1600 kilómetros cuadrados de bosque primario ardieron en el 2019. Sin embargo, Finer y sus colegas creen que la mayoría de estos incendios fueron provocados para despejar la vegetación para dejar espacio a cultivos o pastizales, ya que parecen propagarse hacia afuera desde terrenos deforestados adyacentes.

El ecologista de la universidad de Maryland, Matt Hansen, dijo al Washington Post en octubre que los recientes incendios en la Amazonia están lejos de las regiones donde los cultivos como la soya son la causa principal de la deforestación. Dijo que sospecha que es muy probable que los ganaderos estén usando los incendios para expandir sus tierras de pastoreo.

“Si eres un gran productor de soya, hay tanta intensificación alrededor de las granjas agro-industriales más grandes que no quieres incendios cerca”, dijo Hansen al Post.

La deforestación de 650 hectáreas (1600 acres) en el estado de Rondônia en el 2019 (de abril a julio), seguida de un incendio en agosto. Imágenes cortesía del MAAP/Planet.
Los incendios en los bosques más secos de América del Sur llevan una marca diferente comparados con aquellos en la selva tropical. (El actual análisis del MAAP se centra en los estados amazónicos de Amazonas, Rondônia y Pará). En octubre, el MAAP demostró que los incendios en las regiones más secas de Chiquitanía y Chaco de Bolivia estaban asolando grandes franjas de ecosistemas naturales.

Sin embargo, eso no quiere decir que los incendios en la selva tropical de la Amazonia nunca se vayan a descontrolar.  Finer dijo que en una sequía grave “de repente, esos incendios sin control se van a parecer más y más a los que vimos en los bosques secos en Bolivia».

“Si es un año más seco, podrían llegar a encender la Amazonia”, añadió.
Tierras deforestadas recientemente en el Amazonas. Imagen de Rhett A. Butler/Mongabay

Un estudio reciente encontró que el cambio climático y la quema de vegetación han causado que la atmósfera sobre la Amazonia se vuelva significativamente más seca en las últimas décadas, lo que incrementa el riesgo de incendios.

El equipo de investigación de Finer señala la necesidad de que los legisladores aborden la deforestación además de los incendios.   “Necesitamos reconocer que muchos de los incendios son, en efecto, un indicador retrospectivo de la deforestación previa, por tanto, para reducir los incendios necesitamos minimizar la deforestación”, escribieron.  Con el aumento en el riesgo de incendios, Finer puso el foco en la necesidad de centrarse en la deforestación con la misma intensidad que en los incendios en el 2019.

“¿Cómo podemos generar esa sensación global de urgencia que vimos, en vez de ponernos histéricos cada agosto?” dijo.

Referencias:

Finer, M. & Mamani, N. (2019). Satellites Reveal what Fueled Brazilian Amazon Fires. MAAP: 113.

John Cannon es un redactor de Mongabay. Lo pueden encontrar en Twitter: @johnccannon

Fuente de artículo:  Mongabay LATAM, 7 febrero 2020 |  Traducido por Yolanda Álvarez